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Reportajes

Cualidades del emprendedor
¿Tienes una idea y estás dispuesto/a a llevarla adelante? ¿O te gustaría iniciar una actividad comercial y no sabes muy bien cómo? Pues bien, adelante. Quién dijo miedo.

“Es mejor lamentarse por haber fracasado, que lamentarse por no haberlo intentado”. “Todo el mundo tiene ideas y la mayoría excusas para no empezarlas”

¿Tienes una idea y estás dispuesto/a a llevarla adelante? ¿O te gustaría iniciar una actividad comercial y no sabes muy bien cómo? Pues bien, adelante. Quién dijo miedo.

¿Y si fracaso? Pues si fracasas, te levantas y… vuelves a empezar. O acaso piensas que las personas que nos presentan de vez en cuando como ejemplo de éxito no se han equivocado o no han tenido que rectificar. La inmensa mayoría de las personas que decidieron hacer realidad un proyecto, afirma que pasaron malos momentos, que pensaron en abandonar, que tuvieron que rectificar. Y por eso, la principal cualidad del emprendedor/a se llama tenacidad, persistencia, autoconfianza, perseverancia, constancia, resistencia a la frustración. 

Es cierto que hay personas de las que hemos oído decir que han nacido para la música, la pintura, las matemáticas o los negocios; Miguel de Cervantes se lamentaba de lo mucho que le costaba escribir y lo fácil que le resultaba a Lope de Vega. Pero El Quijote lo escribió Cervantes.

Así que tomemos una parte de Don Quijote, una parte de Sancho Panza y lo unimos a nuestras cualidades y experiencias y seremos un buen emprendedor o una buena emprendedora.

Pero, ¿cuáles son las cualidades que se precisan para ser un emprendedor/a de éxito? Aunque no existe un modelo de emprendedor/a, todos comparten entre sí, una serie de habilidades y actitudes  (¡ojo!, que todos/as poseemos en mayor o menor medida o que las podemos adquirir), que podemos agrupar en tres apartados:

  1. Motivación.
  2. Capacidades para emprender
  3. Capacidad/habilidades profesionales

1.  Motivación

La motivación es esencial. Si no estás motivado/a no sigas. Si no tienes fe en el proyecto, no lo emprendas. ¿Qué es lo que  impulsa a una persona a crear una empresa? Existen diversas razones o motivaciones que impulsan a una persona a emprender: deseo de independencia, desarrollo de una idea, mejora económica, lograr un reto personal, etc.

Es importante que establezcas con claridad las razones que te impulsan a iniciar la aventura de ser empresario/a.  Ten claro qué objetivo  intentas lograr y utilízalo como tu punto focal.

2.  Capacidades para emprender

Si consultas bibliografía para conocer las capacidades que debes tener para emprender, con toda seguridad saldrás despavorido porque es difícil conseguir que haya personas que tengan todas las capacidades que plantean los expertos. Cualquiera de nosotros conoce a muchas personas que montaron un negocio, desarrollaron una idea y no son una lumbrera, ni un arquetipo del emprendedor. También es verdad que muchas personas iniciaron una empresa sin realizar un estudio adecuado y una autoevaluación y a los pocos meses se vieron obligados a renunciar.  Por ello, sin agobiarse, veamos cuales son las principales capacidades que debe poseer un emprendedor/a, en mayor o menor grado.

a.         Claridad de ideas. Este es el punto de partida y el referente a lo largo de toda la vida. Qué quieres conseguir y cómo lo vas a conseguir; es decir, ¿cuáles son tus metas?  Puede tratarse de un producto nuevo o de un nuevo servicio, pero también puede ser una innovación, un cambio dentro del negocio existente: un nuevo proceso de producción, una nueva forma de distribución; una mejora en el diseño, producción o venta del producto o servicio. Siempre hay que tener muy claro dónde se está y a dónde se quiere ir. Algunos expertos lo definen como “no perder la polar”.

 

b.        Creatividad e innovación.  No en todos los proyectos hay que estar obsesionados con la creatividad y la innovación. Pero no es menos cierto que, la rapidez con que se producen hoy los cambios en la sociedad y los avances constantes en el ámbito de la ciencia y la tecnología, obligan a ser creativos y, sobre todo, a estar muy atentos a la evolución de las necesidades y demandas de la sociedad para ofertar un producto o un servicio acorde con dicha demanda.                                                                                         La innovación debe ser un objetivo permanente en el quehacer empresarial, es la herramienta específica del emprendedor.                                                                                    La creatividad es una cualidad que todos poseemos en algún grado, que puede ser desarrollada si se practica, y que puede aplicarse a cualquier actividad con independencia de las características que a ésta se le asignen.

c.         Adaptación a los cambios y situaciones nuevas. Capacidad para acomodarse a distintas o nuevas circunstancias es necesaria. “Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”, dice el refrán. Flexibilidad. Ningún día es igual a otro. Y por ello, hay que estar preparados para responder a situaciones  nuevas. E, incluso, hay que tener visión de futuro y así adelantarse a los cambios.

d.        Asumir riesgos y afrontarlos. Evidentemente. Eso lo sabe desde el más brillante al más humilde de los emprendedores/as.  La persona emprendedora tiene que asumir riesgos, pero éstos deben ser calculados. El hecho de crear una empresa ya supone asumir un riesgo. Se dice que “un emprendedor es aquel que está dispuesto a comprar a precio cierto y vender a precio incierto”. La toma de decisiones tiene que ser meditada y ponderada, incluso asesorarse. El proceso de creación de una empresa no se acomete (o, al menos, nunca debería hacerse) de manera aleatoria. El emprendedor/a analiza el entorno, diseña su producto o servicio, analiza la viabilidad de su negocio y establece unos resultados previsibles para su actividad. Por tanto, es necesario calcular los riesgos de cada decisión que se tome y, por supuesto, evitar los que sean innecesarios. Pero sin caer en el error del inmovilismo o el “dejar pasar”.

e.        Persistencia y sacrificio. Este aspecto es muy importante y tiene que estar muy claro. Poner en marcha una empresa, hacer realidad un proyecto puede ser muy emocionante. Sin embargo también requiere de mucho trabajo. No hay horarios. Hay que estar dispuesto a desarrollar jornadas de diez o doce horas, seis o siete días a la semana. Sobre todo al comienzo. Hay un coste personal y familiar que hay que asumir.
El manejo de una empresa es una fuente interminable de desafíos y oportunidades de aprendizaje.

f.          Comunicación y Sociabilidad. Cualquier proyecto se desarrolla en el marco social y en comunicación con la sociedad. Por ello, hay que prepararse para establecer relaciones de trabajo con una gran variedad de personas: administración, compradores, suministradores, comerciales, profesionales,  colaboradores. El desarrollo del proyecto, su puesta en marcha y su crecimiento, y el éxito van a depender de las relaciones que establezcas en los diferentes ámbitos, por lo que conviene que te entrenes en las relaciones personales, en la comunicación y en la negociación. La inmensa mayoría de las personas son tímidas, y por tanto, les cuesta comunicarse. Pero también esto se aprende.

g.         Planificación y organización.  Es esencial. Una buena organización es la base sobre la que debe cimentarse un proyecto. La falta de planificación suele ser  la causa principal del fracaso de la mayoría de las empresas. Una buena organización de las finanzas, de los recursos humanos, de diseño estratégico, de horarios y producción puede evitarte muchas dificultades. Hay que controlar la administración, aunque no lleves las cuentas. Saber a dónde va cada euro y por qué. Ser muy conscientes del valor del dinero y de su volatilidad al menor descuido. 

h.        Visión de futuro.  “I have dream” (‘yo tengo un sueño’) afirmó Martin Luther King. Su constancia y su visión de futuro consiguió que muchos ciudadanos de Estados Unidos consiguieran los derechos civiles que poseían el resto de los estadounidenses. La visión de futuro nos permite ver más allá de la realidad actual. Sin una visión de futuro, no se generan ideas y no se llevan a cabo. La visión de futuro es “la brújula” que orienta el desarrollo de cualquier empresa. La visión de futuro corresponde siempre a  un líder, que debe exponer de manera amplia y detallada, y compartida por el resto de los miembros de la empresa. La visión de futuro permite identificar las oportunidades y las amenazas y así poderse anticipar generando acciones que neutralicen los riesgos.

i.           Establecer prioridades. Recuerda la fábula de Esopo “La gallina de los huevos de oro”. La impaciencia y la ambición arruinaron al granjero que tenía una gallina que ponía huevos de oro. La prioridad debemos entenderla en un doble sentido:

-       Por un lado, se refiere a la creación de la empresa. Lo normal es que no podamos poner en funcionamiento la totalidad de la idea, o el conjunto de ideas que conforma la idea completa o proyecto que tenemos.

-       Por otro lado, en el quehacer de cada día debemos distinguir lo urgente de lo importante. Lo urgente son el conjunto de acciones que realizamos para dar respuesta inmediata a los desafíos que se nos presenta. Lo importante es lo que sustenta y da la razón de ser de la empresa a medio y largo plazo. Es decir, no perder la perspectiva de dónde estamos y dónde queremos estar mañana. .

j.          Confianza en uno mismo o autoconfianza. La persona emprendedora tiene que tener confianza absoluta en su proyecto y en que está preparada para sacarlo adelante. Tiene que tomar decisiones y lo tiene que hacer de manera decidida, sin miedo y con confiando en sí misma, aunque puedan ser erróneas o el resultado no sea el esperado.

k.          Optimismo.  Decía Confucio que “es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad”. De todas las cualidades de las que debe nutrirse un emprendedor/a para tener éxito en sus proyectos una de las más importantes es el optimismo, esa cualidad que le permite en los momentos de mayor incertidumbre avanzar en su camino y poder seguir adelante.  El emprendedor es un ser humano caracterizado por el signo del optimismo. Donde otros se confunden, y se desalientan, el emprendedor/a descubre nuevas oportunidades para desarrollar iniciativas; marca la diferencia por su entusiasmo, por su buen humor, por su fe perseverante y su esperanza inextinguible. El emprendedor/a es fuente inagotable de energía positiva que contagia y levanta el ánimo de los demás.

  1. Capacidades profesionales/habilidades

 

 Los conocimientos profesionales (experiencia en el sector, conocimientos comerciales, técnicos, etc.) no son imprescindibles, pero si no se poseen, la persona emprendedora deberá ser consciente de sus limitaciones para actuar en consecuencia desde el principio. ¿Qué necesito saber o conocer para emprender?  ¿Tengo confianza en mi producto  o servicios y sé porqué los comprarán los clientes? ¿Cuento con los conocimientos y experiencia necesarios para desarrollar la actividad o actividades del negocio? ¿Conozco suficientemente el mercado en el que voy a entrar? ¿Cómo voy a solventar mis carencias? Vamos a señalar las cuatro capacidades profesionales más importantes para moverse en el mundo empresarial.

 

a.       Experiencia previa en el sector. Muchos emprendedores dan el salto al emprendimiento desde el conocimiento del sector por haber trabajado en el mismo durante un tiempo. Todos podemos señalar ejemplos de profesionales que en un determinado momento crearon su propia empresa; o bien se han formado durante un tiempo. La experiencia abarca tanto la capacidad técnica como la capacidad empresarial. La capacidad técnica tiene que ver con el conocimiento técnico (es decir, si sabe elaborar el producto o prestar el servicio) y la capacidad empresarial se refiere a si sabe dirigir la empresa. Es importante, pero no determinante, conocer las materias, máquinas y útiles necesarios para elaborar el producto o servicio. Si no se tienen los conocimientos profesionales necesarios se obtendrán con formación, buscando socios que complementen nuestros conocimientos o contratando servicios externos especializados.

b.      Formación y gestión empresarial. Conocer bien una profesión no es suficiente para dirigir una empresa. Se puede decir que el emprendedor tiene que aprender una nueva profesión: " la de empresario". Un emprendedor tiene más posibilidades de llevar a cabo con éxito su proyecto si se ha formado en aquellas áreas clave que le permiten poner en marcha y gestionar una empresa con eficacia y eficiencia. Es importante tener experiencia o al menos formación en cómo se dirige una empresa, pero no es determinante ni es garantía de éxito. Pero si hay que ser conscientes desde el primer momento que el emprendedor/a tiene que estar capacitada para asumir riesgos, ser  innovador, etc. La mayoría de los rasgos se adquieren con el tiempo y están al alcance de la mayoría de las personas (experiencia, formación, conocimientos, contactos profesionales, ...).

c.       Trabajo en equipo. Es muy importante saber o aprender a trabajar en equipo, saber dirigir un equipo y, saber encauzar los conflictos que puedan surgir en un grupo. Si eres el responsable de formar el equipo, define con claridad las cualidades humanas y profesionales que debe tener cada miembro en relación con el trabajo a desempeñar.

d.      Conocimientos técnicos sobre el producto o el servicio. Ya lo hemos indicado anteriormente. Es uno de los cuatro pilares sobre los que se sustenta un negocio (capital, conocimiento técnico, conocimiento administrativo y sistema de comercialización). Tanto si se trata de un producto de elaboración propia como si se trata de un producto para su comercialización, es imprescindible tener un conocimiento suficiente del producto o del servicio.  El conocimiento técnico supone conocer las características de los productos o servicios que se ofrecen, garantía  y cómo se producen, se promocionan, se venden, se entregan y se cobran.

Los recursos económicos no son una cualidad del emprendedor, pero es el combustible que permite arrancar y funcionar a una empresa o servicio. No sólo hay que pensar en el dinero inicial, sino también los gastos de los primeros meses, pues lo normal es que al principio los ingresos sean inferiores a los gastos. Aunque las necesidades económicas varíen mucho en función del proyecto, los expertos aconsejan disponer como mínimo de un 30% de la inversión total.

¿Qué no tienes todas estas cualidades?  Por supuesto, ya lo sabemos ¿Y quién las tiene? Los emprendedores/as que te han precedido, tampoco nacieron con ellas, sino que las fueron desarrollando día con día. Y cada emprendedor/a se desarrolla de manera diferente, es un modelo único.

Si crees que puedes iniciar el camino del emprendedor/a, te recomendamos que leas el libro de Pau García Milà, “Está todo por hacer. Cuando el mundo se derrumbe, hazte emprendedor”.  Pau García Milà es el creador del sistema operativo online EyeOS.  

Rasgos de un emprendedor

Observa las siguientes características o rasgos de un emprendedor y trata de determinar en que medida las posees.

Rasgo

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Rasgo

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Rasgo

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Iniciativa

 

Autoestima

 

 

 

Saber planificar

 

Optimismo

 

 

 

Gusto por el riesgo

 

Responsabilidad

 

Capacidad para tomar decisiones

 

Espíritu emprendedor

 

Resistencia a la frustración

 

Motivación por el logro

 

Independencia de criterio

 

Habilidad para relacionarse

 

Capacidad para trabajar en equipo

 

Creatividad

 

Persuasión

 

Entusiasmo

 

Constancia

 

Mentalidad abierta

 

Energía y capacidad

 

Liderazgo

 

Capacidad de improvisación

 

Capacidad para solucionar problemas

 


Rafael López

 
 
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